trasbordo arquitectura | entrevista en la revista Vía Construcción

En la entrevista publicada por “Vía Construcción” tratamos de expresar nuestra visión del espacio construido capaz de inspirar al ser humano, y ahondamos un poco en nuestras principales convicciones al ejercer la arquitectura.

En este enlace puede consultarse la publicación completa y, a continuación, leerla en esta entrada:

¿Qué os llamó la atención de la ar­quitectura para querer hacer de ella vuestra profesión?

Justo: Comencé mis estudios de Ar­quitectura de un modo inconsciente, sin saber lo que escondía la disciplina. El prestigio de la materia y su conside­ración entre las Bellas Artes habían llamado siempre mi atención, y el he­cho de reunir las cualidades que pare­cían requerirse para su desarrollo, me condujo inconscientemente hacia ella.

Ignacio: Como anécdota infantil siem­pre recuerdo que quise primeramente ser “albañil”, cuando vi construir un edificio delante de la ventana de mi cuarto, con cinco o seis años de edad. Supongo que ya entonces me atraía la actividad de “construir”. Ya con un mayor desarrollo personal y formativo, me atrajo la arquitectura como discipli­na humanista, que engloba e integra muchas áreas de conocimiento del ser humano, y que tiene la capacidad de mejorar la vida de las personas.

 

¿Qué os llevó a unir vuestros cami­nos y a fundar en 2003 Trasbordo?

Justo: El entusiasmo universitario por hacer algo. Quizá la visión que más nos unía –sin saberlo entonces- era la llamada a realizar, a convertir ideas en realidades, grandes o pequeñas, cono­cidas o no conocidas, pero realidades tangibles.

Comenzamos juntos los estudios de arquitectura en la ETSAM en 1997. Por aquel entonces era muy común la creación de grupos de trabajo para rea­lizar proyectos dentro y fuera de la propia ETSAM. Ambos organizamos y participamos en muchos de estos gru­pos, y en muchos coincidimos. Uno de los denominadores comunes de aque­llos grupos fue que ambos permanecía­mos en el grupo al final del trabajo, y en varias ocasiones sólo ambos….

Ignacio: Ya “veníamos unidos” de nuestro periodo de formación como estudiantes, cuando nos dimos cuenta de que compartíamos una visión sobre la arquitectura. Éramos además com­pañeros en el despacho profesional en el que compaginábamos los estudios con el aprendizaje práctico de la arqui­tectura. En cuanto vislumbramos el final de la carrera, ya teníamos planes para formar un estudio juntos

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¿Qué caracteriza a la firma a la hora de trabajar?

Justo: Mencionaría tres aspectos: ins­piraciones, método e integración. Hay ciertas inspiraciones que nos guían: La vida en el espacio construido, la exce­lencia constructiva, la sencillez formal, la trascendencia de la geometría, la perdurabilidad del espacio.

Sobre el método: durante nuestra tra­yectoria hemos desarrollado un méto­do de trabajo que nos permite recorrer el camino desde la ideación hasta el espacio construido con capacidad de control. A fin de cuentas, desarrolla­mos espacios que otros quieren pro­mover, y debemos poder encontrar las motivaciones reales de la promo­ción, además de conseguir que se desarrolle dentro del marco econó­mico y temporal deseado. Este méto­do trata de conciliar el significado atemporal que encontramos en el es­pacio construido, con la realidad más directa de su promoción.

Sobre la integración: Perseguimos in­tegrar todas las colaboraciones con profundidad, por lo que toda colabora­ción finaliza con su desarrollo defini­tivo dentro de trasbordo. Es el modo que hemos encontrado para que nin­gún aspecto relevante deje de estar al servicio del resultado final.

Ignacio: Nos tomamos muy en serio la arquitectura. Cualquier materia afín al proyecto nos interesa y la estudiamos en profundidad. En el proceso de idea­ción somos muy celosos de toda infor­mación o aporte que pueda incorporar­se al mismo, y procuramos que no se precipite la solución hasta no estar convencidos de la integración de las partes. Entendemos la ideación arqui­tectónica y la construcción propiamen­te dicha, como partes de un todo. Esto hace que el desarrollo e investigación de los sistemas y detalles constructivos de nuestros proyectos sea parte esencial de nuestra forma de trabajar. Y en el proceso de desarrollo y construcción, tenemos a la excelencia constructiva, unida al control de plazo y precio del proyecto, como guías.

 

¿Qué visión arquitectónica conside­ráis que comparten vuestras obras?

Justo: El significado real de lo que hacemos. El hecho de que el resultado final de nuestro trabajo sea un pedazo del mundo en el que habrá personas que pasen parte de sus vidas y para las que sea su paisaje y su cobijo, y en muchos casos, hasta su guía.

Ignacio: Una arquitectura que poten­cie la vida e inspire a los que la habi­tan, y con la mirada puesta en lo que será ese objeto construido a lo largo de los años. El valor de la arquitectura debe trascender (incluso al cliente), y pensar en esa construcción que deja­mos para las generaciones futuras.

Buscáis generar espacios que sean portadores de significado. ¿Qué sensaciones os gustaría que experi­mentaran los usuarios?

Justo: El paradigma es un espacio en el que encuentres el sentido de lo que estás haciendo. Si nos detenemos un minuto a pensar en lo que en realidad hacemos en cada momento, podría­mos encontrar un fondo infinito en nuestras actividades. Diría que un es­pacio que sea capaz de empujarte un poco a ese abismo, sería el espacio construido logrado.

Ignacio: No entendemos que la arqui­tectura en general sea para ser contem­plada, o para producir sensaciones, si­no para facilitar, potenciar o inspirar a las personas que desarrollan allí su vi­da, su actividad. Por lo que nuestro mayor deseo es que, si se trata de un espacio, por ejemplo, educativo, el es­pacio refleje la forma de educar de esa institución y potencie y colabore en la labor de educar, en todas en sus di­mensiones: pedagógica, social, res­ponsable, etc.

¿En qué consiste vuestro método One Stop?

La definimos como “una guía en el mapa de las aspiraciones, necesidades y obligaciones entorno al espacio construido”. Lo que en el fondo quiere decir que es un servicio complejo que se centra en alcanzar un espacio cons­truido logrado –sirviéndome de la ex­plicación anterior- dentro de los pará­metros de coste y plazo objetivos de quien lo promueve. Durante nuestra trayectoria hemos participado en pro­yectos organizados según diferentes criterios, y hemos llegado a la conclu­sión –obviamente muy personal- de que el espacio construido que busca­mos, el que es capaz de perdurar, de sacar el máximo provecho a su lugar, y de reflejar la identidad de quien lo promueve; ha de desarrollarse con mucho control, en un “laboratorio” muy preciso en el que cada aspecto –inversión, plazo, necesidades- sea teni­do en cuenta para el objetivo final. Comercialmente esto se traduce en un servicio compuesto de dirección inte­grada de proyecto, arquitectura, inge­niería, gerencia de construcción, eva­luación de sostenibilidad, y gestión global del proyecto desde el punto de vista administrativo.

 

Gran parte de vuestro trabajo ha sido para instituciones educativas como el British Council u OAK School House. ¿Qué supone interve­nir en infraestructuras de este tipo?

Se trata de infraestructuras muy parti­culares, por su prestigio, por la activi­dad que se da en ellas, y por su gestión.

Intervenir en ellas supone alargar mu­cho la mirada. Generalmente se en­cuentran en crecimiento o han de re­solver asuntos puntuales, y el principal error que se puede comete es no plan­tear cada intervención como parte de uno todo final, de una idea clara de Campus. Alargar la mirada supone visualizar ese Campus capaz de opti­mizar cada pequeña inversión a la vez que ofrecer espacios construidos de gran valor para la actividad. Si las mi­ras bien, tienen ADN de ciudad, y co­mo ciudades conviene estudiarlas.

Desde el punto de vista de la actividad, la educación está experimentando hoy una gran revisión de sus métodos, que está viéndose reflejada en todos sus espacios. En este sentido, supone des­pejar un poco el panorama de las tendencias que están cometiendo el error –desde nuestro punto de vista- de intervenir en los espacios acadé­micos como si de espacios comercia­les se tratara.

En el proyecto de OAK School Hou­se ha sido premiado por su sosteni­bilidad. ¿Qué criterios de construc­ción sostenible aplicasteis en esta obra y qué importancia tienen concientizar a las nuevas genera­ciones sobre la importancia de la sostenibilidad?

En el edificio de Bachilerato del Cam­pus Oak House School, se encuentran orquestadas las principales medidas activas y pasivas de la edificación sostenible.

De las pasivas se puede destacar que el edificio cuenta con gran estabilidad térmica por encontrarse, en gran parte, semienterrado. En esta parte semiente­rrada, en las caras expuestas se en­cuentran los espacios de circulación, que sirven de filtro a la incidencia so­lar del sur permitiendo la claridad pero no la radiación directa. En la parte aé­rea –la que no está semienterrada- el cerramiento de madera es pasivo, per­mitiendo la incidencia del sol en las épocas frías y no permitiéndolo en las calurosas. Además de esto, la totalidad de sus cubiertas son vegetales, lo que aparte de enriquecer enormemente la actividad a través del pequeño huerto en ellas, confiere mucha estabilidad térmica y elimina los efectos “isla de calor” por reflejo de la radiación.

De las activas, la más relevante es el empleo de energía geotérmica para la climatización del edificio.

 

¿En qué nuevos trabajos estáis in­mersos actualmente?

Aparte de algunos proyectos para con­tactos particulares, estamos comen­zando la construcción de un nuevo equipamiento en el Campus Oak Hou­se. En esta ocasión se trata de una piscina soterrada que constituirá una segunda fase del camino emprendido en el edificio de Bachillerato. También estamos redactando dos Planes Direc­tores bajo nuestro concepto Campus.

 ¿Qué papel consideráis que jugarán los arquitectos en la transformación de las ciudades a corto y medio plazo en España?

Si hablamos de España a corto y medio plazo, creo que el arquitecto no tendrá un perfil alto en esa transformación. Desde hace tiempo, su papel es más el de desarrollador de las propuestas de otros, que el de agente propositivo.

La arquitectura destacada de nuestro momento camina en la dirección del espectáculo pasajero y el resto de ar­quitectura se desarrolla en el terreno del servicio a otros propósitos.